Uno de mis pasatiempos favoritos en cualquier ciudad y, ante todo, en Bogotá es caminar por las calles, disfrutar de colores brillantes y las ideas originales de los grafitis. Estoy profundamente convencida de que el verdadero arte moderno no está en los museos, sino en las calles. El arte vive en forma de grafitis en las paredes de las casas, escaleras, puentes; es creado por mimos, malabaristas en los semáforos en rojo y artistas callejeros. 

En el centro de Bogotá se encuentra la famosa zona de La Candelaria con calles estrechas y peatonales, grafitis en las casas y la atmósfera de la vida universitaria eterna. Pero este no es el único lugar de la ciudad donde se puede encontrar impresionantes grafitis.

Una vez estuve paseando por Bogotá sin ningún propósito específico y encontré un cementerio. Por ignorancia pensé que era un parque. En Suramérica, por alguna razón, es muy común dar nombres románticos a los cementerios, por ejemplo, jardines o paraíso. Al ver el nombre Los Jardines imaginé zonas verdes y árboles pero no pude entender porque habían tantas flores artificiales en el jardín…

Caminando por el perímetro del cementerio llegué a una verdadera joya del arte callejero de la ciudad: una calle entera en la cual absolutamente cada casa estaba decorada con enormes grafitis! Este callejón estrecho fue un hallazgo precioso para mí. Violando sin ceremonias la prohibición estricta de los colombianos de sacar el celular en la calle, tanto como pasear sola por las calles pequeñas de una ciudad desconocida, comencé a sacar fotos de cada casa con deleite y fascinación.

La poca gente que se encontraba en las calle me miraba como si estuviera loca, en el camino se me encontraron unos vagabundos, pero eso no cambio mi decisión de seguir caminando tenazmente a lo largo de la calle sacando fotos de todo hasta llegar a una pequeña y linda plaza, que se veía como si alguien vivía allí. Este día, ni yo, ni mi celular sufrieron ningún accidente, pero yo conseguí una gran colección de grafitis urbanos, que ahora puedo compartir con Ustedes.

Por cierto, al final me robaron aquel celular, pero esto pasó ya después de vivir medio año en Colombia, en otras circunstancias, y en otra ciudad. Así que esta triste pero edificante historia se los contaré otro día!

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Colombia: el arte verdadero vive en la calle
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2 pensamientos en “Colombia: el arte verdadero vive en la calle

  • 12 febrero, 2018 a las 2:31 pm
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    Me gusto mucho cómo escribiste. Un abrazo grande mi rusa favorita. De un mexicano que te quiere y te recuerda siempre <3.

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    • 18 julio, 2018 a las 3:36 pm
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      Gracias mi amor! Un día voy a volver a ver a este mexicano que tanto marcó mi vida! Te quiero muchísimo!

      Responder

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