Дорога в Агуас-Кальентес (Camino a Aguas Calientes)

Muchas personas dicen que han soñado toda su vida con visitar Machu Picchu. Yo no fuí una de ellas. ¿Gastar dinero, caminar en una multitud de turistas de diferentes países, admirar las ruinas? Sí, hay algo en eso, pero para mí a la experiencia le falta algo más… un desafío!

Consejo de Edgar

Edgar, uno de mis amigos de Perú, me ayudó encontrar la resolución perfecta para ese problema. Me contó que una vez se iba a Machu Picchu, tenía ya un boleto de tren hacia Aguas Calientes, pero, la noche anterior salió con unos amigos y, como resultado, se quedó dormido y perdió el tren. Estaba sin dinero, y fue ahí donde uno de los lugareños le sugirió una ruta a pie alternativa a Aguas Calientes.

Edgar me habló de su ruta y dibujó un mapa en una servilleta. La conversación tuvo lugar en Arequipa. Unas semanas después yo estuve en Cusco y me negué rotundamente ir de manera tradicional a Machu Picchu, como hacen todos los turistas (para más información mira mi post sobre 4 maneras de llegar a Machu Picchu).

Camino a pie desde el kilometro 82 hasta Aguas Calientes – vista de Google maps satélite

Ruta a pie

La ruta de senderismo sugiere lo siguiente: desde Cusco, tienes que llegar a Ollantaytambo, de allí al kilómetro 82 del ferrocarril, y luego continuar a pie hasta el kilómetro 110 (aquí se ubica el pueblo de Aguas Calientes). Desde Aguas Calientes a Machu Picchu, se puede tomar un autobús (alrededor de $20 para extranjeros) o caminar por las escaleras incas – una hora.

Realmente no quería caminar la ruta de 28 kilómetros de senderismo sola, pero no encontré ningún compañero. Unos amigos en Cusco me dijeron que esta ruta no existía en lo absoluto, y me aconsejaron no ir a ninguna parte. Pero el deseo de aventura me ganó.

El mapa de la ruta alterna a pie a Machu Pichu

El día de aventura

Entonces, voy de Cusco a la aldea de Ollantaytambo en autobús entre los campesinos peruanos y los sacos de comida. Como de costumbre, salí tarde y llegué a Ollantaytambo a mediodía. Allí tuve la suerte de salir en el último colectivo, que iba hasta el kilómetro 82 del ferrocarril. Aquí tuve que comenzar mi recorrido de trekking a Aguas Calientes.

Me advirtieron que no debía acercarme a la estación del tren, porque allí hay controles que prohíben caminar por la vía, así que elegí el camino que rodeaba la estación. Era la una de la tarde y tenía una larga camina por delante, y esperaba terminarla antes del anochecer. En Perú oscurece alrededor de las 6 pm.

En el camino, a veces me topaba con casas de los campesinos, toros de pastoreo, burros y perros que me ladraban. El primer tercio del camino pasa sobre el ferrocarril, a veces lo cruza y se acerca al río. Edgar me dijo que perderse era imposible. Y tenía toda la razón: solo hay un camino entre el río y la montaña. De vez en cuando en el camino encontramos casas y edificios incas, enormes rocas con escaleras talladas, pequeñas cascadas y arroyos.

Kilometro 84

La belleza

El camino pasa por un terreno con rica vegetación, entre las cimas nevadas de las montañas, por el lado del río color esmeralda. Es realmente hemoso!

Machu Picchu se encuentra en la ceja de la selva donde las altas montañas y los altiplanos se transforman en selva, por lo tanto, son impresionantes los paisajes y la vegetación.

Además de varias flores y hermosos cactus florecidos, encontré algunas fresas, que variaron gratamente mi ración diaria de pan blanco con aguacate.

En los dos últimos tercios del camino es necesario ir directamente por la ruta del tren, lo que a veces era desagradable, porque a menudo (una vez cada 20-30 minutos) pasan los trenes. Ahí va, no sólo un tren turístico a Aguas Calientes, sino también trenes para campesinos locales y trabajadores de centrales hidroeléctricas. A veces el ferrocarril pasa por los túneles, bastante pequeños, pero oscuros y estrechos. Hay que tener cuidado al entrar en el túnel y, en general, escuchar con atención, ya que, debido al ruido del río y los giros de la carretera, no siempre se puede notar o escuchar el tren de inmediato.

La oscuridad

A pesar de mis mejores esfuerzos, no pude llegar a Aguas Calientes antes del anochecer. La última hora y media caminé en la oscuridad, guiándome con la linterna de mi celular. Sin iluminación adicional, caminar es demasiado peligroso: puedes tropezar y caer al río o lastimarte – hay muchos huecos en la vía. En ocasiones, me encontraba con perros agresivos, que eran difíciles de ver en la oscuridad. Cuando tres perros empezaron a ladrar desde algún lugar que no podía ver por la oscuridad, cogí una piedra grande de la carretera y me dio un poco más de tranquilidad. Menos mal no le tengo miedo a los perros.

En los últimos kilómetros del camino, comencé a ver las luces de otras linternas, esas personas que iban desde Aguas Calientes hacia las aldeas. Obviamente, estos eran los campesinos locales que no alcanzaron al último tren. Sin embargo, mostraron poco interés en mí.

Uno de los túneles

El dolor

La oscuridad no era el único problema. Ya desde la mitad del camino me comenzaron a doler los músculos. Al final del camino, cada nuevo paso fue una pesadilla del dolor. A pocos kilómetros de Aguas Calientes, casi comencé a llorar de dolor, pero seguí caminando, porque tenía miedo de que por un momento me siente y simplemente no pueda levantarme de nuevo. Me dolía la espalda por la mochila, y mi mano izquierda, que apretaba la piedra, estaba adormecida.

No recordaba exactamente en qué kilómetro se encontraba el pueblo de Aguas Calientes, a veces me parecía que este camino nunca terminaría. Imaginate cuanto me alegré al ver las primeras luces del pueblo!

Eran las ocho y media de la noche, el camino – completamente oscuro. Un pueblo desconocido. Todavía tenía que encontrar un lugar para dormir, cada nuevo paso causaba un gesto de dolor, ¡pero llegué a la civilización y estaba ya con otras personas! Ya pude botar la roca, mi fiel compañera del último tercio de esta increíble caminata, y seguí tropezando por las calles de Aguas Calientes en busca de agua y un albergue.

Que podría haber hecho diferente

  • Salir de Cusco lo más temprano posible para no caminar en la oscuridad.
  • Prepararse mejor para el trekking para que no se convierta en una molestia para el cuerpo.
  • Llevar más agua y usar los zapatos de trekking.
  • Tratar de encontrar un compañero de viaje y tal vez reservar un albergue con anticipación.
  • Tomar un traje de baño e ir a las piscinas de aguas termales en Aguas Calientes el mismo día.

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La ruta alternativa a pie para llegar a Machu Picchú
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