Viajar a Suramérica: 9 cosas que me sorprendieron

Por cinco años soñé con un viaje a América Latina. Quería conocer México, Ecuador, Brasil, Uruguay, Bolivia. Pero sobre todo me atraía Colombia – romántica y peligrosa. Quería llegar a un lugar donde el verano y la fiesta nunca acaba, disfrutar de la naturaleza exótica y comer muchas frutas. Aunque también tenía miedo a lo desconocido y no quería gastar mucho dinero en el avión.

Aún no sé cómo me atreví a iniciar esta aventura, pero lo hice: tomé la decisión, compré el boleto e informé a mis papás que me iba de viaje. Me aburre alistarme para los viajes, nunca leo nada sobre los lugares de interés, no planifico (aunque me juzgo por eso) y simplemente espero que llegue lo desconocido. Naturalmente, al llegar a Suramérica, entendí que las cosas no son como las imaginaba.

9 cosas que más me llamaron la atención:

  1. Día y noche. En los países andinos amanece todos los días a las 6 a.m. y oscurece a las 6 p.m. Independientemente del mes, el día y la noche siempre duran 12 horas. En Rusia el día y la noche varia dependiendo de la estación: en el verano la noche dura a más tardar 4 horas y existe un fenómeno llamado noches blancas. En el invierno el sol casi no aparece, amanece a las 10 a.m. y oscurece a las 4 p.m. La gente que vive cerca del Polo Norte pasa todo el invierno en oscuridad completa.
  2. Arroz. Aquí cualquier plato incluye arroz; parece que el arroz es inevitable en todos los países desde Venezuela hasta Bolivia. En Rusia la gente no come arroz tan frecuentemente. Es más, en un plato no se mezcla arroz con papa o fideos: es solo arroz, solo papa o solo fideos.
  3. Huellas dactilares. En los bancos, instituciones del estado, hasta para comprar un chip (sim card) se usan las huellas dactilares para identificar a una persona. Hasta los operadores móviles tienen bases de datos de huellas dactilares de toda la población. Cuando lo supe, pensé que era una violación a los derechos humanos. En Rusia las huellas dactilares las toman solo a los delincuentes.
  4. Carnaval. Aquí en cada pueblo hay carnavales con bailes, desfiles, disfraces, guerras de agua, maicena y burbujas. El único desfile de Rusia es el desfile anual del armamento que pasa en Moscú cada 9 de Mayo en honor de la victoria ante los Nazis en la Segunda Guerra Mundial. En Rusia no hay carnavales.  Viví mi primer carnaval y gocé de él en Barranquilla, Colombia.
  5. Nieve. Cómo el resto del mundo piensa que en Rusia siempre hace frío, los rusos también pensamos que en Suramérica siempre hace calor. Es difícil entender que en los trópicos pueden existir los nevados. Por cierto, en Rusia en el verano la temperatura puede superar los 30°!
  6. Fútbol. En Suramérica el fútbol es mucho más que un deporte es una pasión, la gente no solo mira, vivepractica el fútbol, independientemente de la edad. Es muy común verlos con camisetas de equipos nacionales e internacionales de fútbol. En Colombia los días de partidos importantes, a muchas personas les dejan salir más temprano del trabajo. En Rusia la gente no apoya la selección nacional de futbol, la mayoría de las personas critican mucho a la selección, nadie pone las camisetas y casi todos los rusos somos hinchas de otros países.
  7. Trabajo. La semana laboral en Suramérica es de 48 horas, mientras en Europa la gente trabaja como máximo 40 horas semanales. Es decir, cada semana los latinos trabajan un día más que los europeos! En ninguna parte la licencia de maternidad es como en Rusia, donde la mujer puede cuidar a su bebé hasta 3 años sin perder el empleo.
  8. Comida en la calle. Es impresionante: en todas partes se vende comida deliciosa y jugos naturales. Todo esto se prepara justo ante tus ojos. La comida es rica, barata y de calidad. En Rusia casi no hay comida en la calle, no se encuentran fácilmente jugos y ensaladas de frutas, las porciones no son tan grandes y todo es más caro.
  9. Las chivas. En Colombia y algunas partes de Ecuador el transporte más tradicional es la chiva, un enorme autobús de madera pintado que transporta personas y bienes en áreas rurales y de montaña. Dentro de las chivas las personas se sientan en bancos largos de madera o se suben al techo. Hoy día existen dos tipos de chiva. La chiva rumbera, donde la gente toma cócteles y baila mientras pasea por la ciudad, y la chiva turística: una atracción para los “gringos” que escuchan reggaetón durante el viaje e imaginan que saben todo sobre la cultura local. En Rusia no es imaginable subir al techo de un bus, mucho menos bailar en él mientras está en marcha.
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